jueves, 12 de enero de 2017

EL RESTO ERA SILENCIO





Hubo mujeres
que procuraron borrar con su escritura
la escritura de siglos y siglos y siglos
de escritura.
Hubo mujeres que trataron
de poner sus palabras
encima de palabras anteriores:
las que ellos habían dejado caer
sobre sus bocas,
al tiempo que apretaban las mordazas.
Hubo mujeres
que quisieron romper los relatos de piedra
que habían sido tallados al principio del mundo,
(repitiéndose desde entonces
alrededor del fuego,
donde se cuentan las cosas importantes).
Hubo mujeres que aprovecharon
(mientras sus hijos cantaban en la iglesia)
para rayar la luz de las vidrieras,
buscando bajo la Verdad otras verdades.
Hubo mujeres que apartaron de un manotazo,
como se aleja a las moscas de la sopa,
a Santo Tomás, a Freud, a Milton
y al resto de señores con sombrero
para quienes ellas fueron únicamente
unos seres delgados, susurrantes.
Hubo mujeres que,
al escribir, borraron,
pues sospechaban que sólo
en mitad de esa raya con forma de horizonte
se abría un punto de fuga diminuto:
el único posible.
Hubo mujeres que supieron,
sin que nadie tuviera que decirlo,
que, más allá de los confines
de aquella tachadura,
el resto era silencio.



*Serigrafía de Matthai. Título: "Tachadura".

1 comentario:

Chelo dijo...

Gran poema, Olalla . Un abrazo