jueves, 26 de marzo de 2015

POLIZONES











Una capa de moho cubría las bodegas del barco en que viajábamos. Nos ocultábamos tras una ristra de bidones que olían a vino rancio y a madera podrida. El calor era húmedo y faltaba el oxígeno. Desde arriba, llegaban las voces confusas de los marineros, las órdenes claras del capitán, el griterío agudo de los niños. Y, aun sabiendo que seríamos los primeros en ahogarnos, cuando el agua comenzaba a mojar nuestros zapatos, nos quedamos muy quietos y en silencio, como corresponde a los buenos polizones.


* Fotografía de Sylvia Colón (Puerto Rico).

No hay comentarios: