martes, 17 de junio de 2008

TAN LEJOS

Pongo jazz para amansar a las bestias que crecen bajo mi almohada por la noche. Hace días que quiero llorar y no encuentro el momento, la manera. Sé que tener cerca a mi espejo me ha salvado hasta ahora y que, en este momento, Telémaco estará volviendo a Ítaca, a consolar a Penélope, a decirle que han de tocar su fin tantas esperas, que ha de aprender a no pasar noches en vela destejiendo las madejas que el héroe enmaraña, dejar al fin de cubrirle las espaldas. Y después, habrá de visitar al Ulises desterrado, que llorará en sus hombros, como acostumbra a hacerlo cada vez que siente amenazado el amor que ella hila desde hace treinta años; y sé que ése será uno de los peores tragos y que, esta vez, yo no podré ahorrárselo. Yo, a más de mil kilómetros de casa, sin zapatos rojos ni magos de Oz a quienes acudir para encontrar el camino de vuelta, me moriré de ganas de seguirle, de alcanzarle, de abrazarlos a todos hasta que me falte el aire. No seré bálsamo esta vez, yo, que acostumbré a estar siempre ahí, dispuesta a curar la tristeza de los míos; sólo seré una voz al otro lado del teléfono, alguien que no llega a tiempo para rescatar a nadie, alguien que llora a solas, porque no sabe hacerlo delante de los otros. (Lilith, mil gracias por el amor y por Eva; tenías razón, jamás me habría dado por aludida. Te quiero, sista).

2 comentarios:

LILITH dijo...

Nena, ya lo dice la letra:

Sail on silvergirl,
Sail on by.
Your time has come to shine.
All your dreams are on their way.
See how they shine.
If you need a friend
Im sailing right behind.
Like a bridge over troubled water

También yo sé lo que es estar lejos de los tuyos y sentirte impotente, por eso tejemos redes nuevas, es una parte imprescindible del "viaje".

Una abraçada preciosa!

doctora dijo...

Cuando se llora a solas, niña, tambien se acompaña el dolor de otros. En la distancia sin que nadie lo sepa, ni lo oiga, se teje esa red colchón que acuna, como tu voz al otro lado del telefono, a aquellas que ahora sufren.

aqui un hombro dispuesto a mojarse de tus lagrimas

te quiero