martes, 20 de mayo de 2008

CHEEK TO CHEEK

Dos cuerpos. No importa de quién sean. Se enredan, se buscan, todavía tienen que buscarse, palpar los recodos, ensayar ensamblajes hasta encajar del todo. Dos cuerpos que no se reconocen aún, que se tantean a ciegas, con las palmas de las manos abiertas de par en par, rodando por cada esquina de piel. El resbalar de unos dedos sobre la espalda. El olor a sexo. Las palabras, todas las palabras que se dicen al borde de un oído. Amanece. La humedad sigue demorando el silencio. Un abrazo lento, espeso, lucha contra el tiempo. Hay un pozo sin fondo por el que dos cuerpos se deslizan, ceden, se dejan caer. Y, entonces, el prodigio del encuentro. Un instante sin huecos, sin fisuras. De fondo, un estandart de Jazz habla del cielo.

No hay comentarios: